domingo, 19 de marzo de 2017

Garduña y gineta, reinas de la noche.

 Bosque atlántico de Galicia, lugar de leyendas donde un extraordinario mosaico de especies vegetales se entremezclan entre sí acompañando al impetuoso río de aguas cristalinas.










Aquí, en este entorno mágico, no es preciso rebuscar mucho para, en cualquiera de sus rincones, encontrar signos de la presencia de una gineta: 


También, en estos umbríos bosques, la garduña, perfectamente adaptada a trepar y moverse sigilosamente por los árboles tiene su hogar.



Es al caer la noche, cuando las sombras se hacen dueñas del paisaje, el momento en el ambas especies hacen acto de presencia.

Aquí la gineta, después de pasar el día encaramada en las ramas de un viejo roble, merodea por el suelo rebuscando entre la hojarasca del bosque:






 La garduña, que aprovechando todos los recursos alimenticios que encuentra, no desdeña acercarse  también debajo de algún viñedo para hacer buena cuenta de los racimos que cayeron al final del verano.















jueves, 2 de marzo de 2017

Cantábrico. Estreno en cines 31 de marzo


  El próximo 31 de marzo, se estrena en cines el nuevo documental de naturaleza dirigido y filmado  por Joaquín Gutiérrez Acha. He tenido el inmenso privilegio de poder ofrecer mi colaboración en este proyecto, y un honor que mi nombre pueda aparecer en los agradecimientos. Han sido más de dos años de grabaciones y duro trabajo por parte del equipo de Joaquín, pero viendo alguna de las extraordinarias secuencias que nos aguardan, seguro que habrá merecido la pena. Algunos de los animales que protagonizan el documental me hicieron disfrutar en las montañas cantábricas, ahora tendré la fortuna de verlos también en la gran pantalla.

 En "Cantábrico, los dominios del oso pardo", disfrutaremos de uno de los más valiosos reductos de vida salvaje que hay en la península ibérica, donde emblemáticas especies comparten territorio con el ser humano. Un frágil equilibrio que, sobre todo estos últimos años, tras la implacable persecución al lobo ibérico, parece más delicado que nunca. Esperemos que las administraciones sean capaces de gestionar tan importante valor natural y proteger a todas y cada una de las especies que lo habitan, empezando por perseguir y castigar el furtivismo que campa a sus anchas en estas montañas antes de que sea demasiado tarde.

Tráiler de la película: https://youtu.be/qunEwclorak








lunes, 13 de febrero de 2017

Cuatro estaciones en la naturaleza.

 Han pasado meses desde la anterior entrada en el blog, aunque mis salidas a la naturaleza han sido habituales.

El paso de las estaciones van marcando el ritmo de todos los protagonistas que pueblan nuestros montes y ríos. Aquí nada surge al azar, y todo tiene un porqué en el lugar y en el tiempo.

Al inicio de la primavera, en las montañas cantábricas, los osos pardos empiezan a sentir la llamada del celo, y tras unos duros meses invernales, los úrsidos presentan un marcado periodo de actividad en busca de pareja y alimento. Primeros brotes y flores primaverales apaciguarán su apetito después de semanas sin mucho que llevarse a la boca, lo que les obligó a llevar un periodo de inactividad.






Ya a finales de la primavera y principios del verano, cuando los ríos del noroeste peninsular están en su máximo esplendor, las lampreas que remontaron del mar en las últimas riadas, preparan los "caveiros", como se les denomina en Galicia a los nidos de grava donde realizarán la puesta.






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    En plena estación estival, en algún rincón de nuestras maravillosas montañas,



con las últimas luces del día, apareciendo como fantasma, uno de sus habitantes hace acto de presencia: el lobo ibérico.



    Estoy en el hogar del lobo, donde los padres luchan en sacar adelante a sus ya crecidos cachorros, ajenos al incierto y duro futuro que les espera.



              Compartiendo territorio con el lobo, como delatan las huellas en el barro,


  la garduña comienza su ronda nocturna recorriendo los intricados rincones del bosque en busca de alimento.                

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La llegada del otoño, con la paleta de colores en los bosques caducifolios, marcan la berrea del ciervo, coincidiendo con las primeras lluvias que reverdecen los pastos después del angosto y largo verano.




Y en los cauces fluviales, ya en plena estación de invierno, donde sus aguas corren frías y oxigenadas, las nieblas parecen no querer desprenderse del río tras una gélida noche anticiclónica.

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Es ahora, cuando el salmón atlántico, después de un épico viaje de migración, recorriendo miles de kilómetros a través del océano, llega a nuestros ríos para desovar.

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Macho y hembra de salmón atlántico en el frezadero.


Momento de la freza, con la puesta de la hembra y la nube de esperma del macho fecundando las huevas.


Y aprovechando los recursos alimenticios que en esta época les brida la llegada de los peces migratorios, nutrias, garzas y cormoranes viven sus mejores momentos de abundancia pescando en estos ríos llenos de vida.



















martes, 9 de febrero de 2016

Pasión por el lobo

 Ya desde la infancia, recuerdo sentir una gran atracción por la naturaleza y los animales. Era habitual salir los fines de semana con mi familia por los montes de Burgos, pasar el día en la ribera del río, ir a buscar setas... Poco a poco el mundo natural me fue enganchando más y más: el agitado croar de las ranas en las tardes de verano, los buitres sobrevolando los cañones del Arlanza, el simpático corzo que siendo yo un niño saltó de su encame a escasos metros de donde estaba jugando.
Y después llegó Félix, con el Hombre y la Tierra, todo lo que nos enseñaba capítulo a capítulo me quedó grabado y seguía enganchándome aún más a la naturaleza. Y sobre todo sus capítulos sobre el lobo ibérico, aquel animal del que todo el mundo nos hacía sentir odio y terror, Félix nos descubrió su otra cara, su verdadera cara, la de un ser maravilloso que solamente intentaba sobrevivir. Era crío y deseaba encontrarme con el lobo en el campo, aunque sentía una mezcla de pasión y de temor: ¿y sí, como falsos cuentos y negras leyendas nos contaban, de verdad devoraba personas?...yo me preguntaba. No llegué a ver el lobo en libertad siendo un niño, pero sí que los veía a través de las imágenes y las palabras de Félix en la televisión.

 Tardé años en ver mi primer lobo salvaje: fue en Somiedo y aunque fueron solamente unos segundos, lo recuerdo como algo mágico y maravilloso.
 Después, mis salidas a disfrutar de la naturaleza y los animales han sido constantes: rutas y paseos por bosques y montañas, la berrea del ciervo, el corretear de los corzos en los prados, los desoves del salmón, nutrias, ginetas, osos pardos, insectos, reptiles y un largo etcétera de seres que pululan por nuestros montes y me hacen disfrutar. Pero de todos ellos, si hay algún animal que despierta en mí una extraordinaria pasión sigue siendo el lobo ibérico. Con el paso de los años han sido numerosos los encuentros y avistamientos que he tenido con tal maravilloso ser. Ahora ya no tengo el ansía de los primeros años para intentar verlo o fotografiarlo, soy feliz rastreando su territorio, descubrir sus huellas, sus marcajes territoriales, encontrar nuevas manadas, y si además, tengo la fortuna de escuchar sus aullidos o verlo campear por nuestros montes, me invade una extraordinaria alegría.



 Desgraciadamente, últimamente no corren buenos tiempos para el lobo. Son continuas las noticias en los medios de comunicación sobre cacerías legales e ilegales a lobos, venenos, lazos, más todo lo que no aparece en las noticias y queda en la clandestinidad, pues estoy seguro que aún es un porcentaje mayor de las bajas en la especie. Luego vienen las manifestaciones públicas de ciertos colectivos como algunos ganaderos y cazadores que piden cazarlos, matarlos y erradicarlos. Es necesario buscar un consenso entre todas las partes, porque si bien es cierto que los ganaderos tienen derecho a defender su medio de vida, no menos cierto es que el lobo y la naturaleza deben formar parte de nuestra vida. Yo pido a los ganaderos que de verdad piensen como un lobo, cada vez más acorralado, con menos presas naturales a su disposición, con prole a la que sacar adelante y el instinto de depredador para el que fue creado: él no puede elegir otra forma de vida. ¿Qué haríamos nosotros en su situación?, si hasta nosotros mismos robamos y matamos por cosas materiales como dinero, un pedazo de terreno o las fronteras de los países. El lobo mata para comer.
 Si a los ganaderos puedo llegar a entender, lo que no alcanzo a comprender es el deseo de ciertos cazadores en matarlo, bien como trofeo o como odio. ¡Si son ellos los que agudizan más el problema eliminando ejemplares de grupos estables o cazando lo que son sus presas naturales!. ¿Realmente podemos considerarnos una especie civilizada?.

 De verdad deseo, pido y exijo a las administraciones que busquen todos los medios posibles para conservar la especie, primero abandonando esas cacerías amparadas en la legalidad que no tienen sentido ni justificación, persiguiendo el furtivismo que diezma impunemente la naturaleza de todos y de todas las generaciones, y apoyando económicamente al sector ganadero.
Porque al final, todo se resume en un tema económico y de decisiones políticas.






domingo, 17 de enero de 2016

Lobo ibérico: viviendo en tierra hostil.

Ejemplar de lobo ibérico junto a la señal que delimita un coto de caza del sur de Pontevedra:



Tomé esta fotografía a principios de agosto del 2014. Era un joven ejemplar que formaba parte de un estable grupo de cinco miembros. Fue un buen año para ellos en el que, como el año anterior llegaron a criar con éxito.
Sin embargo, la suerte del lobo puede cambiar de un momento a otro. En febrero del 2015, una vez finalizada la temporada de caza y las "supuestas" batidas al jabalí, después de esperas infructuosas en la zona, solamente pude localizar a dos lobos en el interior de un bosque de pinos. Unas semanas después ese mismo bosque fue completamente talado. Días más tarde las malas noticias continuaban: a escasos 20 metros cruzó frente a mi un lobo con evidentes signos de sarna, su aspecto era lamentable. Pasados unos días encontré otro ejemplar muerto, aparentemente por atropello. En los meses siguientes fueron varias las salidas que hice a la zona intentando saber más de ellos. Todo sin suerte, sin avistamiento de ejemplares, sin marcajes territoriales en la época reproductora, solamente alguna que otra huella de uno o dos ejemplares en zonas de paso. El resultado es que la manada desapareció.

Desgraciadamente, algo parecido está ocurriendo a otros lobos, en otros lugares, donde los grupos acaban siendo diezmados o aniquilados.  Esa es la historia que no nos cuentan, las de los lobos y manadas completas que desaparecen de nuestros montes.





domingo, 10 de enero de 2016

Conejo europeo: pequeña joya ibérica

¿Quién iba a ser si no?.
 El entrañable conejo europeo (Oryctolagus cuniculus). Una auténtica joya que no está pasando por un buen momento. Hace años habitual sus correrías en cualquiera de nuestros campos  y sin embargo hoy día, raro verlo en gran parte de los montes ibéricos.
 No puedo menos que sentir alegría cada vez que me encuentro con tal simpático ser...







domingo, 3 de enero de 2016